• Última modificación de la entrada:23/07/2021
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Era previsible que en una web creada por dos apasionadas lectoras, apareciera un artículo dedicado a los beneficios que unos buenos hábitos de lectura nos aportan. Pero también hablaremos de cómo fomentar esta actividad y de aquéllas estrategias que nos ayudan a mejorar la experiencia lectora.

Dice el aclamado cineasta Fernando Trueba: “La lectura es placer, conocimiento, emoción, enajenación”. Muchos son los filósofos y artistas que, como él, han dedicado frases inolvidables para alabar este hábito que tanto enriquece al ser humano. De sus elogios podemos extraer un sinfín de propiedades de la lectura: para John Fitzgerald Kennedy es “una deliciosa compañía”; para Jorge Luis Borges, leer implica expandir la imaginación y la memoria; para Montesquieu, un bálsamo para curar los disgustos; Cervantes dice  “quien lee mucho sabe mucho”;  “La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo” dice Joseph Addison… y así podríamos llenar párrafos y párrafos. Citaremos una última reflexión, la del filósofo Fernando Savater: “Me resisto a considerar el afán de leer una simple afición entre otras: es una pasión, aún más, una forma de vida”.

Todas estas cualidades que se le atribuyen a la actividad lectora, tienen su correspondiente réplica en el campo de la ciencia. A continuación vamos a repasar cómo afecta la lectura a nuestras capacidades cognitivas y afectivas.


Beneficios que aporta el hábito de leer:

  • Mejora la inteligencia: Así lo demuestra el estudio de la Universidad de Edimburgo «Does Learning to Read Improve Intelligence? A Longitudinal Multivariate Analysis in Identical Twins From Age 7 to 16» realizado por Stuart J. Ritchie, Timothy C. Bates y Robert Plomin. Concluyen que el progreso en la capacidad lectora influye directamente en la mejora de otras capacidades cognitivas. Y es que cuando fijamos la atención y despierta nuestro interés lo que leemos, se activa la inteligencia y mejora esta capacidad.
  • Favorece la creatividad: La lectura permite al individuo ampliar su perspectiva y su experiencia, ya que le permite conocer otros mundos, otras culturas, desarrollar su imaginación. Todo ello se traduce en un aumento de la creatividad. Así lo concluye el estudio de la Universidad de Toronto El trabajo de investigación se titula: «Opening the Closed Mind: The Effect of Exposure to Literature on the Need for Closure».
  • Protege la disminución de la memoria causada por la edad: Leer libros, escribir y realizar otro tipo de actividades que estimulen la función del cerebro ayudan a preservar la memoria y a frenar su deterioro. Un estudio llevado a cabo por Robert S. Wilsonde la Universidad Rush – Centro médico de Chicago- concluyó que la disminución de la memoria fue superior en aquellas personas que no habían llevado a cabo actividad mental alguna. Por eso, la Academia americana de Neurología basándose en los resultados del estudio, aconseja fomentar los hábitos de lectura a lo largo de todo el ciclo vital.
  • El hábito lector puede ayudar a evitar el Alzheimer: Leer, jugar al ajedrez o hacer rompecabezas son tipos de estimulación cerebral que reducen 2,5 veces la probabilidad de padecer la enfermedad de Alzheimer. Este es el resultado al que llevó el estudio realizado por la Universidad Case Western de Cleveland (Ohio). Esta disminución tan esperanzadora no responde solo a la lectura, pero saber que puede contribuir a reducir la posible aparición de esta terrible enfermedad ya es motivo suficiente por sí solo para abrazar el hábito.
  • Reduce los niveles de estrés: La lectura permite que la mente se sumerja en otros mundos, lejos de las preocupaciones del día a día, sumiendo al cuerpo en un estado de relajación óptimo. Según un estudio de la Universidad de Sussex, la reducción del estrés que promueve la lectura puede cifrarse hasta en un 68%. De hecho, el doctor encargado de la investigación concluyó que su eficacia es mayor que escuchar música, jugar a videojuegos o dar un paseo.
  • Mejora el rendimiento escolar: Cultivar el hábito de la lectura en nuestros hijos va a mejorar sensiblemente su rendimiento académico, ya que contribuirá a la ampliación de su vocabulario, mejorará la comprensión lectora, facilitará un buen nivel ortográfico y propiciará una mayor fluidez verbal, a la par que les permitirá poseer más información. Todo ello queda reflejado en el estudio realizado por Bernice E. Cullinan de la Universidad de Nueva York («Independent Reading and School Achievement»).
  • Aumenta los niveles de felicidad: El estudio realizado por la Universidad de Liverpool «The Benefits to Adults of Regular Reading for Pleasure» así lo corrobora. El motivo es que la lectura ayuda a reducir los niveles de ansiedad, mejora la autoestima, disminuye el ánimo depresivo, ayuda a paliar el sentimiento de soledad, mejora la interacción y aporta estrategias para afrontar los problemas de la vida.
  • Mejora el nivel de empatía de la persona: Tener la oportunidad de saber qué piensan y sienten los otros, conocer sus problemas, sus emociones, hace más fácil el saber ponerse en el lugar del otro. Con la lectura mejora la comunicación, se reducen los conflictos, propicia el respeto por las creencias de los demás, la aceptación de la diferencia. En definitiva, favorece un comportamiento más empático.
  • Estimula la concentración: Favorecer esta capacidad tiene como resultado inmediato un mayor aprovechamiento del tiempo, una mayor eficacia en la realización de la tarea y como resultado, un aumento de la autoestima. Además, este aumento de la capacidad de fijar la atención es la base para llevar a cabo un buen aprendizaje, con lo que enlazamos con lo dicho en el párrafo anterior sobre el rendimiento escolar.

Una vez analizados los beneficios que proporcionan unos buenos hábitos de lectura, vamos a dar unas pautas para conseguir fomentar este hábito tan provechoso.


6 Estrategias y consejos para mejorar tus hábitos de lectura:

Podríamos decir sin temor a equivocarnos que el lector no nace, se hace. Y para ello contamos con una serie de sencillas recomendaciones que facilitan el ejercicio del hábito lector o que impulsan a su adquisición.

1. Reservar un tiempo cada día para leer

Para conseguir crear o mantener unos hábitos de lectura lo más importante es la constancia. Es más efectivo leer un poco cada día, que hacer largas sesiones pero sin continuidad. Por ello, lo más adecuado es fijarse como meta leer aunque sea un poquito, pero cada día. Y cuando se tenga más tiempo, se puede alargar.

De esta forma evitaremos también acudir a la excusa de la falta de tiempo, porque 10 minutos seguro que le podemos dedicar a los libros. Además, esta regularidad contribuirá a que no perdamos el hilo de lo que estamos leyendo.

2. Elegir un libro que te apetezca leer

Existe la creencia errónea que no se sabe de dónde ha surgido, que los buenos lectores nunca abandonan la lectura de un libro empezado, aunque éste deje de interesarles o les aburra soberanamente.

Por el contrario, los expertos recomiendan empezar por una lectura que nos motive y nos atraiga. Caso de no acertar con la elección, lo mejor es cambiar de libro. Seguro que encontramos alguno que nos conquiste y actúe como revulsivo a las ganas de leer. O incluso podemos alternar varias lecturas, según el momento y el estado anímico.

3. Llevar siempre el libro contigo

Hoy en día en que nuestra atención es reclamada por múltiples fuentes de información, ya sean redes sociales, internet, canales de vídeo o televisión, etc. es realmente difícil encontrar tiempo para todo. Por ello, un consejo muy útil es tener siempre a mano el libro que estamos leyendo. Y precisamente son las nuevas tecnologías las que nos facilitarán este cometido, por ejemplo, utilizando un dispositivo electrónico de lectura. Ya comentamos las ventajas de usar Kindle.

4. Buscar un espacio agradable para leer

Si queremos aprovechar todos los beneficios que la lectura nos puede aportar, es preciso que hagamos esta actividad en las mejores condiciones posibles. Para ello es fundamental buscar un espacio que nos resulte agradable y nos permita “conectar” con la lectura, relajarnos y disfrutar. Esta grata experiencia será la mejor manera de incentivar nuevas ocasiones de emprender el hábito de leer.

5. Apuntar libros que quieres leer y listar los libros leídos

Apuntar en una lista aquéllos libros que te gustaría leer es una buena manera de motivarte para cejar en el empeño lector. Allí podrás ir añadiendo tus nuevos intereses, o las recomendaciones que recibas. Podrás ir tachando los ya leídos y tendrás una visión del camino recorrido. O bien puedes hacer también una lista de las lecturas terminadas, que seguro te anima a seguir alargándola hasta el infinito.

6. Escoger la lectura adecuada según nuestros gustos

Aunque parezca obvio, no es fácil escoger en cada momento qué libro leer y una mala elección puede frustrar nuestro empeño. Por ejemplo, para iniciarnos o retomar el hábito, lo más acertado no será escoger una obra voluminosa, sino algo más breve. Así, cuando lo terminemos, podremos gozar de la satisfacción de haber conseguido la meta propuesta y ello nos motivará a marcarnos y conseguir la siguiente.

Otro ejemplo: si entre nuestras preferencias no se encuentra la novela histórica, no será una buena elección empezar por este género por más que el libro nos haya sido recomendado encarecidamente.



Una vez analizados los beneficios que nos puede aportar unos buenos hábitos de lectura y de haber apuntado unas eficaces estrategias para fomentarlo, solo nos queda desear que disfrutéis tanto como nosotras.

Para acabar, hacemos nuestras las palabras del provocador, inconformista y profusamente galardonado escritor Michael Houellebecq: “Vivir sin leer es peligroso, porque obliga a conformarse con la vida”.

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